octubre 3, 2016

Con frecuencia los recién nacidos nacen con una obstrucción del conducto lagrimal, lo cual ocasiona un lloro o lagrimeo constante que periódicamente puede sobreinfectarse (manos sucias, chupetes, etc…) y ocasionar esos ojos legañosos o con secreciones que tanto asustan a los padres. El problema normalmente no es la infección (que debe tratarse, por supuesto), sino...
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