Las nuevas tecnologías no deben obstaculizar una correcta integración social de nuestros hijos

Estamos en una sociedad cada vez más tecnológica, donde las pantallas de los ordenadores, los móviles, las televisiones, las tabletas, los dispositivos 3D de realidad virtual, rodean nuestra vida y nos hacen cada vez estar más supeditados a ellos.

Pero esta situación, no solo se da en las personas en edad laboral, sino que en ocasiones comenzamos a gestar estas adiciones desde los primeros años de la visa, así nos es infrecuente ver en los restaurantes a niños de muy corta edad con tabletas, teléfonos móviles, etc…

Cuando prestamos atención a estos dispositivos, el organismo es como si olvidase una acción muy importante que es el parpadeo, pues el exceso de atención requerida hace que disminuyamos su frecuencia, para en cierta medida y de una forma subconsciente no perder ningún momento de la atención requerida. Pero el parpadeo tiene una finalidad protectora muy importante, la cual consiste en distribuir la película lagrimal por la superficie de la cornea para mantener los globos oculares perfectamente hidratados.

Por ello cuando la frecuencia del lagrimeo disminuye, esta hidratación no se produce con la suficiente intensidad, pudiendo producir algunos problemas derivados de la sequedad ocular, como son el enrojecimiento, picor, sensación de que nos ha entrado algo (sensación de cuerpo extraño) e incluso en casos más severos puede llegar a producir úlceras corneales con las posibles consecuencias para la visión que pueden ser severas si no son tratadas a tiempo.

Si a esta situación fruto de las nuevas tecnologías, le sumamos los efectos de la edad en las personas de edad avanzada donde la producción lagrimal puede ser deficiente, estaremos ante una patología de sequedad ocular, que puede llegar a afectar según algunos estudios a uno de cada 10 españoles mayores de 40 años.

Pero como decimos, el problema es fruto de un desbalance entre la producción de lágrimas y su déficit de distribución o aumento de evaporación, por lo cual cuando en niños, donde la producción lagrimal es la adecuada, también aumentamos los periodos de exposición excesiva sin el adecuado proceso de distribución de la lágrima, consecuencia de un abuso de dispositivos móviles y/o ordenadores, también podemos tener los mismos síntomas que en el adulto, originando el enrojecimiento y las molestias oculares.

Todos estos problemas pueden solucionarse con el adecuado empleo de colirios hidratantes, los conocidos como lágrimas artificiales, cuyo manejo es recomendable cuando vamos a estar expuestos a trabajos intensivos frente a ordenadores o pantallas de toda esta variedad de dispositivos.

Evidentemente la mejoría de todos estos problemas vendrá de la mano no solo de implementar las lágrimas de forma artificial, sino fundamentalmente de un uso responsable de los dispositivos que el siglo XXI nos ofrece.

Los niños no deben estar pegados a estas nuevas tecnologías todo el día, pues ya están apareciendo problemas de integración social en edades donde la comunicación es importante para asumir los roles que la sociedad va a imponerles.

Las nuevas tecnologías son beneficiosas, pero desde luego deben ser usadas con el adecuado sentido común para no hacer que un niño sustituye la actividades de juegos con sus compañeros, las conversaciones con los padres, el cariño de la familia, por la frialdad de unas máquinas con las que en su futuro laboral se va a ver obligado a compartir muchas horas.

La integración adecuada en la sociedad, no puede fomentarse desde el aislamiento, por lo que como oftalmólogo infantil, creo es responsabilidad de todos que incentivemos el uso responsable de las nuevas tecnologías, pues si bien pueden ocasionar problemas oculares más o menos solucionables con algunos simples tratamientos, lo más importante es que no sustituyamos el cariño de una familia y los juegos con los compañeros por la frialdad de unos dispositivos móviles.

El siglo XXI nos ha traído grandes avances tecnológicos, pero hay algo que nunca debemos olvidar, la importancia de una correcta socialización de los niños que serán el futuro de todos.

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