Llega el colegio y las conjuntivitis.

Llega el inicio del curso escolar y con ello las temibles conjuntivitis que se contagian de niño en niño fácilmente, con lo cual es importante que tengamos en cuenta algunas sencillas medidas.

Pero lo primero que debemos saber es el motivo por el que se producen estas conjuntivitis; La mayoría de las veces son debidas a virus o bacterias que dadas las pocas medidas de higiene que a veces tienen los niños, tocándose los ojos con las manos sucias, producen estas infecciones, las cuales se manifiestan por enrojecimiento que en ocasiones no solo es de los ojos, sino que puede llegar a ser también de los párpados, provocando serias dificultades para su apertura. Junto a este enrojecimiento se suelen acompañar de lagrimeo frecuenta, picor, sensación de que tuvieran tierra, incluso dificultad en la visión lo cual hace que los niños aumenten maniobras de tocarse los ojos y acaben con las legañas o secreciones.

Ante cualquiera de estos síntomas, debemos consultar con nuestro pediatra o nuestro oftalmólogo el cual tras valorar la situación, nos indicará el tratamiento más adecuado a seguir, pero hay unas medidas generales que siempre debemos tener en cuenta. Así, lo primero será evitar que esta infección se contagie al resto de niños o personas de la familia. Por ello, deberemos tener al niño unos días en casa hasta que el riesgo de contagio haya pasado, y deberemos evitar compartir toallas, pañuelos, etc.… entre los demás miembros de la familia. Además, deberemos limpiarle frecuentemente los ojos, pero evitaremos utilizar el mismo pañuelo (aunque sea desechable) para los dos ojos, pues sino es fácil que nosotros mismos provoquemos esa transmisión de un ojo a otro; esto podemos hacerlo con las botellitas de suero fisiológico o bien si hay muchas secreciones que se pegan en las pestañas e impiden abrir los ojos, humedeciendo unas gasas estériles con las propias botellitas de suero u aplicándolas sobre los párpados para facilitar la limpieza de las secreciones acumuladas en las pestañas.

Cuando le pongamos el tratamiento que nos indique nuestro médico, deberemos lavarnos bien las manos previamente, e intentaremos evitar tocar con la punta de los colirios o pomadas los párpados del niño, pues esto contaminaría el propio envase. Así mismo deberemos tener la precaución de posteriormente lavarnos bien las manos para evitar autocontagiarnos o contagiar al resto de la familia.

Los colirios en estos casos deben conservarse en un sitio fresco, preferiblemente el frigorífico, de forma que cuando instilemos las gotas, el efecto del frío tenga un efecto beneficioso descongestivo, aliviando la irritación, y deberemos tener la precaución de tras pasado el periodo de tratamiento, desechar dicho colirio, pues podría estar contaminado y autocontagiarnos si lo empleamos posteriormente. Igualmente si algún hermanito u otra persona de la familia padece el mismo proceso, no debemos utilizar el mismo colirio, sino que deben ser colirio independientes para cada persona.

Así mismo, salvo que sea una indicación expresa de nuestro especialista, por alguna otra complicación, no deberemos tapar los ojos, pues con ello lo único que conseguiremos es que la infección aumente al encontrarse en un entorno cerrado y podemos empeorar su evolución.

Seguidamente les indicamos algunas normas generales a la hora de instilar un colirio o pomada de forma segura:

  • El empleo de cualquier tipo de colirio que contenga mediación, debe ser bajo la prescripción de nuestro médico. No compre colirios si no tiene prescripción de su médico. La automedicación puede ser muy perjudicial.
  • Para poner las gotas, traccione levemente del párpado inferior y coloque la gota dentro del mismo. No es necesario que caiga directamente sobre la cornea, pues el reflejo defensivo del parpadeo puede expulsarla.
  • Si precisa poner más de una gota, espere un tiempo de 5-10 minutos entre ellas, para evitar que la segunda haga un efecto lavado sobre la primera.
  • Mantenga los envases a temperatura ambiente o refrigerados si así se lo han recomendado, nunca en sitios de excesivo calor y evite el contacto de la punta del colirio con los dedos o con los párpados para evitar contaminación.
  • No comparta medicamentos con nadie, incluso de su misma familia, puede promover el contagio.
  • No cambie las medicaciones del frasco en el que vienen de la farmacia.
  • Si precisa instilar un colirio y una pomada, normalmente lo primero debe ser el colirio y posteriormente al cabo de unos minutos, la pomada.
  • Lea el prospecto de las medicaciones y ante cualquier duda, consulte a su médico.
  • Siga las indicaciones dadas por su médico en cuanto a dosificación y tiempo de uso, no modifique estas recomendaciones a su criterio y nunca se automedique.
  • Mantenga los colirios lejos del alcance los niños.
  • Elimine los colirios después de que acabe el tiempo de uso que le ha indicado su médico. No almacene medicamentos en casa.
  • No tire medicamentos a la basura, pueden acabar en manos inapropiadas (puede llevarlos a un punto limpio de su farmacia)

También es beneficioso el empleo de compresas frías como método descongestivo, existiendo en el mercado distintos sistemas de bolsas de gel que se congelan y se pueden colocarse sobre los párpados (no directamente sino mejor sobre una gasa para evitar el efecto sobre la piel) y de esta forma aliviar la tumefacción e irritación de los mismos.

Siempre es bueno proveernos de unas gafas de sol que nos dará dos efectos beneficiosos, por una lado le evitará el aire, polvo, etc.. que acrecentará la irritación y por otro lado hará un mecanismo de barrera a la hora de inconscientemente frotarse los ojos, pues con las gafas se dificultará esta maniobra y los riesgos de contagio.

En este tipo de patologías, es importante que una vez terminado el tratamiento realicemos un control de nuestra visión, pues en ocasiones pueden dejar algunas secuelas que repercutan en la misma y que requieran un posterior tratamiento, aunque no manifestemos síntomas de irritación ni molestias aparentes. Con frecuencia las conjuntivitis víricas pueden dejar lo que llamamos infiltrados corneales, que son una manchitas sobre la cornea que pueden tardar un tiempo en desaparecer y que en los niños podrían ocasionarnos el desarrollo de un ojo vago, motivo por el que el control tras el tratamiento es importante.

La mayoría de estas patología si bien son muy molestas, son autoresolutivas y no suelen dejar secuelas, pero es importante que hagamos un correcto tratamiento y seguimiento y que evitemos en la medida de los posible su contagio.

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