No quiero llevar parche

El tratamiento del ojo vago (ambliopía) por excelencia y que mejores y más rápidos resultados ofrece es el parche ocular, es decir tapar uno de los ojos y hacer de esta forma que el niño emplee el otro ojo, facilitando el desarrollo de su visión que hasta ese momento se encontraba en límites por debajo de lo normal. .

Pero este tratamiento no está exento de complicaciones, que a veces suponen un importante obstáculo para su manejo, como son las posibles reacciones de la piel al parche que dificulta su empleo y sobre todo la aceptación del mismo por el niño y por su entorno social.

El niño es frecuente que no quiera poner el parche, por un lado por la dificultad visual que le impone al tener que usar el ojito con el que no ve bien y por otro lado por los componentes de aspecto social que la oclusión del ojo conlleva; muchas veces el niño es objeto de burlas o piensa que sus compañeros se van a reír de el y lo van a aislar en el patio, por lo que hace todo lo posible por evitar su empleo, a veces llegando a situaciones donde el momento de tapar el ojo es algo sumamente temido por padres y educadores.

Pero debemos saber que el parche no es la única alternativa para el tratamiento del ojo vago, existiendo otras alternativas como el empleo de colirios, los filtros penalizadores y en algunos casos la ayuda de la terapia visual.

El colirio de atropina provoca la imposibilidad del paciente de poder enfocar, con lo cual cuando instilamos esta gota sobre el ojo que mejor visión tiene, el niño tendrá que utilizar el ojo vago, con lo que facilitará la recuperación de su visión. Estas gotas normalmente es suficiente instilarlas una vez al día los fines de semana, pues su duración es de varios días y debemos tomar la precaución de lavarnos bien las manos tras su instilación para no automedicarnos inadvertidamente, así como vigilar que inmediatamente tras ponerla el niño no se frote ambos ojos, pasando la gota de uno a otro ojo y de esta forma imposibilitando su función.

Pero este tratamiento no puede utilizarse en todos los niños, pues debe personalizarse siguiendo las indicaciones de nuestro oftalmólogo, dado que según las características refractivas del niño, la atropina puede ser útil o totalmente inútil.

Además la atropina no está exenta de riesgos, los cuales deben ser seriamente valorados antes y durante su tratamiento por nuestro oftalmólogo, entre ellos y lo más frecuente es que también produce una dilatación pupilar, con la consiguiente fotofobia que obligará en ocasiones al empleo de gafas de sol. Además algunos pacientes pueden reaccionar en exceso a este tratamiento, o tener algún tipo de reacción alérgica que puede llegar a ser grave, lo cual debemos conocer para suspender el tratamiento inmediatamente y comunicarlo a nuestro especialista.

Los filtros penalizadores o de Bangerter son adhesivos que se adhieren al cristal de la gafa en el ojo sano, provocando un aspecto del cristal como esmerilado que podemos regular en distintos grados de densidad, lo cual supone una dificultad para la visión de ese ojo y de esta forma al niño no le queda más remedio que emplear el ojo vago y de esta forma recuperar su visión.

Los filtros penalizadores hacen el mismo efecto que lo que tradicionalmente se conseguía dando laca de uñas transparente sobre el cristal de la gafa, de forma que enturbiábamos la visión a su través, pero de una forma que no podíamos regular. Los filtros nos permiten poder graduar ese obstáculo hasta los parámetros requeridos por lo que podremos ir ajustándolo a lo largo del tratamiento y no tiene el obstáculo cosmético que el parche implica.

Otra de las alternativas son los ejercicios de terapia visual, pero no todos, aquí debemos puntualizar que la terapia visual debe emplearse la que haya sido científicamente validada y siempre por personal adiestrado en su manejo. Estos ejercicios suponen solos o en compañía de algunos de los otros tratamientos un refuerzo a la recuperación visual y pueden acelerar el tiempo de recuperación.

Como ya comentábamos, todos estos tratamientos no pueden ser utilizados indistintamente eligiendo el que más nos convenga o siguiendo los caprichos del niño, sino que deben ser manejados de forma personalizada a cada caso pues no en todos los niños van a tener la misma utilidad ni van a ser igual de eficaces, e incluso pueden comportar riesgos si hacemos un uso indebido de ellos sin el adecuado control y seguimiento por nuestro oftalmólogo pediátrico. A la hora de pautar un tratamiento deberemos conocer las características de su ojo vago (grado de ambliopía, causa, edad del niño, inicio del tratamiento, componentes sociales, etc…) para poder emplear el tratamiento que más eficaz sea en cada caso.

El parche sigue siendo hasta la actualidad el método más rápido y efectivo en la mayoría delos casos para la recuperación del ojo vago, pero en ocasiones deberemos recurrir a otras alternativas para obtener los mismos resultados sin que el periodo de tratamiento se convierta en un verdadero calvario.

Contémosle con toda sinceridad a nuestro oftalmólogo los problemas que tengamos a la hora de emplear el tratamiento que nos indique y de esta forma podrá aconsejarnos de las alternativas más efectivas para garantizar una correcta recuperación visual que será el tesoro más preciado para el futuro de nuestros niños.

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2 Responses
  1. Ana

    Yo tengo una niña de tres años con parche desde hace dos. Cuando era más pequeña se lo ponía mientras dormía y ya despertaba con él y le ponía las gafas directamente. Ahora es más mayor y a veces se lo quiere quitar, además siempre lleva el cristal de ese lado pintado con esmalte de uñas para forzar el ojo incluso cuando no tiene parche ¿dónde se pueden comprar esas pegatinas para los cristales? Creo que serían más estéticos. En verano en lugar de parche adhesivo para ir a la playa lleva uno de ventosa que se pega a las gafas. En el caso de mi hija el parche es fundamental ya que está operada de cataratas en ese ojo, debe llevarlo cada día bastantes horas sin excepción.

    1. Carlos Laria Ochaita

      Estimado amigo, los filtros penalizadores deben ser pautados por el oftalmologo pues su manejo si bien no es difícil, hay q saber indicar el adecuado pues hay varios grados de penalización y eso no es para todos el mismo, hay q personalizarlo.
      Puede ser una buena alternativa para el caso de su hija como me comenta, pero hay q personalizarlo.
      Haria el mismo efecto q la laca y además puede regularse mucho mejor.
      Coménteselo a su oftalmologo Pediatrico, son filtros penalizadores y hay varios laboratorios en España, si bien el más conocido es ecosem, donde pueden solicitarlos.
      Saludos y a su disposición.

      Dr. Carlos Laria Ochaita
      Director Unidad Oftalmología Pediátrica y Estrabismos de Clínica Baviera en España.

      Web: http://www.DrCarlosLaria.com

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