NUESTRO HIJO NUNCA ES MUY PEQUEÑO PARA VALORAR SU VISION

Frecuentemente los oftalmólogo infantiles oímos en la consulta frases como: “No lo traje antes porque era muy pequeño …. Como aún no conocía las letras …. Es que no se deja hacer nada…. Como aún no puede colocarse en los aparatos” Estas frases son fruto de errores de la calle que se van transmitiendo y pueden conllevar serias repercusiones futuras no solo visuales, sino laborales y sociales en nuestros hijos.

Los oftalmólogos infantiles disponemos de métodos muy básicos y elementales para poder conocer la graduación de cualquier niño desde el mismo momento del nacimiento. Para ello solo necesitamos poner las conocidas gotas para dilatar la pupila y mediante la iluminación del fondo de ojo y moviendo dicha luz con unos cristales delante, podemos conocer si existe necesidad de llevar gafas.

No hay que esperar a que un niño tenga edad para colocarse en unos aparatos (refractómetros autómaticos), cuya predicción sin dilatación de la pupila en los niños es bastante inexacta, pues disponemos de métodos objetivos para conocer la graduación solamente en el peor de los casos, sujetando la madre al niño (incluso bebé) y proyectan la luz que antes comentábamos (esquiascopia).

Además en los primeros años de vida cualquier situación que le moleste a un niño va a provocar su llanto o intento de huida por leve e inocua que sea, en este caso solo iluminar el ojo con una luz para conocer su graduación, pero por ello no debemos postponer situaciones que a la larga pueden tener consecuencias.

Igualmente pensemos que si requiriésemos esperar a los 4-6 años a que un niño se comunique con nosotros o sepa las letras o números para poder conocer su necesidad de gafas, en este supuesto cualquier problema que limitase su comunicación (problemas neurológicos, del desarrollo, etc…) le condenarían a añadir un déficit visual que en caso de producirse no sería corregido a tiempo y supondría un problema más añadido.

Podemos conocer la necesidad de gafas de un niño a cualquier edad desde el nacimiento y así solventar problemas como el ojo vago – ambliopía. Para ello solo es necesario dilatar la pupila en la consulta y tener la habilidad y paciencia para manejar a nuestros pequeños diablillos.

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