Se me ha metido algo en el ojo.

No es infrecuente que nuestros hijos vengan alguna vez llorando, diciendo que les ha entrado algo en el ojo y les duele mucho. Es algo que puede transmitirnos una gran ansiedad y si bien la mayoría de las veces se soluciona fácilmente, otras veces puede ser algo grave que debemos saber manejar para evitar consecuencias serias.

Lo más importante es intentar conocer que es lo que le ha podido entrar y evitar daños añadidos.

Para ello lo primero que debemos hacer es en el caso de que haya sido un líquido más o menos irritante para el ojo, lavar el ojo con agua abundante. Lo mejor es emplear las típicas botellitas de suero, pero como eso no siempre lo vamos a tener a mano, debemos proceder a echar abundante agua al ojo, pues hay que eliminar el daño que el agente tóxico esté produciendo en el ojo por mantenerse continuadamente en contacto con él. La irritación que pueda producir el agua, siempre va a ser mucho mejor que el daño que esté produciendo el liquido que le haya entrado en el ojo.

En el caso de que haya sido un agente físico, es decir un trozo de madera, plástico, metal, cualquier arenilla de la playa, etc.. (lo que llamamos un cuerpo extraño) lo primero que debemos hacer es evitar que el niño se frote los ojos, pues si dicho cuerpo extraño está en la superficie del ojo o debajo de los párpados, lo que va a producir el rascado es un efecto de lija sobre la superficie del ojo (la cornea), pudiendo ocasionar úlceras y un mayor daño del ya producido.

Seguidamente intentaremos visualizar si externamente podemos ver el cuerpo extraño, y si es así, intentaremos con suero o con agua que se movilice y pueda salir de la superficie del ojo. En caso de que no ocurra esto y si vemos el cuerpo extraño en la superficie blanca del ojo, con la punta de un pañuelo podemos intentar movilizarlo, pero solo de una manera superficial y sin ninguna presión. En este momento debemos recordar que no debemos intentar movilizarlo con ningún objeto punzante, pues sin los medios y conocimientos adecuados, esto puede ocasionar un mayor daño y puede ser de elevado riesgo para el ojo.  En el caso de que no se movilice o incluso que pudiera encontrarse enclavado en la cornea (la superficie transparente por delante del iris), intentar moverlo puede ocasionar un mayor daño, por lo que deberemos acudir de forma inmediata a nuestro médico para su valoración y extracción con los medios adecuados.

En ocasiones estos cuerpos extraños son metálicos y el contacto con la lágrima hace que produzcan unos restos de óxido que deben ser limpiados por el oftalmólogo para evitar secuelas visuales, pues no olvidemos que la cornea es una zona que debe ser totalmente transparente para poder permitir una correcta visión. Por ello no deberemos demorar acudir al oftalmólogo para su tratamiento.

A veces no localizamos el cuerpo extraño, pero este se encuentra alojado por debajo de los párpados y con el parpadeo produce un efecto de roce que es la incomodidad que el niño manifiesta de forma constante. Para su extracción es necesario una maniobra muy simple que es la eversión del párpado para ver si hay algo en su interior, pero esto ya debe ser realizado por el especialista.

Será nuestro oftalmólogo el que tras extraer el cuerpo extraño o en su caso verificar su ausencia, comprobar si se ha producido algún daño añadido sobre la córnea del tipo de úlceras o erosiones que requieran el tratamiento durante unos días para evitar complicaciones.

Algo que debemos tener especial precaución, es cuando sospechemos que el daño ha sido más importante, bien porque el golpe haya sido muy fuerte, haya golpeado con algo punzante o el cuerpo extraño pueda haber dañado más que en superficie. Por ello ante cualquier anomalía en la estructura del globo o ante la mínima sospecha de un daño importante, debemos evitar manipular el ojo y que el niño se frote, pues cualquier agente que pueda haber perforado el globo, la presión sobre el mismo o la manipulación inadecuado puede empeorar el pronóstico, por lo cual procederemos a proteger el ojo ocluyéndolo sin ninguna presión y acudiremos de manera urgente al hospital más cercano para su valoración especializada sin realizar ninguna otra manipulación

Estas simples recomendaciones debemos conocerlas y tenerlas en cuenta, pues es algo que alguna vez nos puede ocurrir y que es importante sepamos manejarlo para evitar la ansiedad que nos genera y solventarlo de la mejor manera posible y con las menores secuelas.

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